En el año 2016 Dios lo volvió a hacer, siendo siempre un año de revelación de la Palabra de Dios y mover sobrenatural de su Espíritu Santo, para crecimiento en nuestro hombre interior así como congregación. Vimos sus variadas manifestaciones salidas de lo normal y natural para alcanzar su nivel de milagro, prodigio y portento en el Año de La Gloria Sobrenatural. Los testimonios fueron la confirmación que Dios estaba respaldando su Rhema Profético dado en el 2015. Una tras otra las ovejas del redil relataban sus experiencias. Y para el final del 2016, Dios nos dio congregacionalmente, otra respuesta sobrenatural. ¡Dios nos mostró Su amor y Su respaldo! Cuando todo se creía ir por un rumbo dado, el cambió en un momento todas las cosas. ¡Gracias Señor Jesús!

Y para el 2017 por instrucciones precisas y claras de nuestro Señor y Rey Jesús, la mañana del 18 de diciembre de 2016 fue decretado proféticamente: 2017 El Año Del Cambio. Su accionar diario en lo personal y en lo congregacional durante todo el 2016 abrió nuestra mente a dicha revelación de vida. Un cambio hacia el cual Dios desea llevarnos en lo personal y en lo congregacional. Cambio que indica un giro de 180 grados en pensamiento, actitud y hechos.

E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. 1 Crónicas 4:10 

Por supuesto debe haber un cambio de mente en cada uno de nosotros, para que así se evidencie con hechos en la congregación. Ver a Jesús y dejar de ver la tormenta es clave y determinante. Clave porque abre puertas nuevas. Determinante porque define el rumbo a seguir en la ruta de Dios. Y es importante entonces que busquemos hacer una transformación en nuestro "hombre" interior. Buscar y perfeccionar nuestra vida en la santidad de Dios es la meta. Santidad es ser de El para Su servicio y Su gloria. No buscamos la gloria de ninguno de sus ministros o de la organización a la que pertenecemos. Buscamos Jesús sea glorificado en medio de nosotros al obrar en nuestras vidas y ministerios.

Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre. Salmos 93:5 

Siendo ese obrar de Jesús en nuestras vidas y ministerios, el cambio que buscamos y deseamos. Y al abrir nuestra mente a otras formas de hacer las cosas, sin perder la esencia del cuerpo de Cristo por supuesto, abre la actitud y la acción de cada uno. ¿Qué logramos con ello? El fruto buscado por el cual se lucha con fuerza, firmeza y estabilidad. Vienen nuevas áreas de trabajo en la congregación, áreas que nunca antes habíamos trabajado. Y las áreas ya existentes, serán renovadas para ser contextualizadas al tiempo de hoy. Vale decir que no cambiaremos nuestra firme convicción que La Biblia es nuestra norma máxima de fe y conducta, porque de esa manera seremos librados de los excesos y errores al vernos respaldados por Dios en lo que hablamos y hacemos.

Pero para nosotros, lo que no puede faltar, es que 2017 sea un año lleno de grandes y sobrenaturales operaciones del Padre, ministerios del Hijo y dones del Espíritu Santo. Los pasos a llevar a cabo han sido mostrados por Dios, habiendo claridad de propósitos. Su palabra está determinada para todo el 2017. Y la unción del Espíritu Santo será el medio por el cual Dios fluirá con Su palabra, logrando hechos y realidades a vivir en lo personal como en lo congregacional.

¡Sigamos viviendo el tiempo de vida para vida que Dios ha preparado para nosotros, tanto para Sus ministros, como para Su pueblo!

Apóstol Dr. Francisco Gudiel