El año 2015 no fue la excepción, siendo un año de revelación de la Palabra de Dios y mover sobrenatural de su Espíritu Santo, para crecimiento numérico y espiritual como congregación. Dios comenzó a hacerlo en el Año de La Harina y El Aceite. La harina, Su palabra.  El aceite, la unción de Su Espíritu. De esa manera Dios puso el fundamento bíblico para nuestra vida práctica, por medio de las diferentes series aprendidas a través del año.

Y para el 2016 por instrucciones precisas y claras de nuestro Señor y Rey Jesús, la mañana del 27 de diciembre de 2015 fue decretado proféticamente: 2016 El Año De La Gloria Sobrenatural. La experiencia de Moisés y Aarón – figuras de lo apostólico y profético - en el tabernáculo, nos abrió  la mente y el corazón, trayendo como resultado el rhema profético para el 2016. 

“Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.” Levítico 9:23 

Cuando se busca Su presencia viviendo en santidad, Dios responde primero a Sus ministros, los cuales después transmiten a Su pueblo lo que Dios ha derramado. Estamos en el tiempo en que tanto los ministros de Dios como Su pueblo, disfrutan del poder y autoridad recibida de Jesús. Ya no más ministros “showman” de los púlpitos atrayendo hacia sí mismos a las personas, porque es el tiempo de vivir el genuino derramamiento del Espíritu Santo, manifestado en los ministros como en el pueblo. ¡Tiempos de brillar todos en la unción! 

“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”   1 Corintios 14:26  

Hay congregaciones en que los asistentes son simplemente observadores del show en el púlpito o entre los asientos donde está sentada la gente, pero lamentablemente sólo lo hacen los así llamados “ministros”, llámenseles apóstoles, profetas, evangelistas, pastores o maestros. No, no más de eso. Estamos cansados como pueblo de Dios de esa muchas veces farsa, manipulación y manoseo del alma de los congregados. ¡Viene el tiempo de lo que Dios ha querido hacer: Tanto ministros como pueblo siendo respaldados por Dios, es decir, manifestando la unción del Espíritu Santo en sus vidas y en sus ministerios. 

Pero para nosotros, lo que no puede faltar, es que 2016 sea un año lleno de grandes y sobrenaturales operaciones del Padre, ministerios del Hijo y dones del Espíritu Santo. Los pasos a llevar a cabo han sido mostrados por Dios, habiendo claridad de propósitos. Su palabra está determinada para todo el 2016. Y la unción del Espíritu Santo será el medio por el cual Dios fluirá con Su palabra, logrando hechos y realidades a vivir en lo personal como en lo congregacional. 

¡Sigamos viviendo el tiempo de vida para vida que Dios ha preparado para nosotros, tanto para Sus ministros, como para Su pueblo! 

Apóstol Dr. Francisco Gudiel