¿El huevo o la gallina?

Muchas voces se levantan hoy día en contra de la situación en muchos países: El problema de la corrupción y la impunidad. ¿Qué es primero, la corrupción o la impunidad? Y surge por supuesto otra pregunta más: ¿Qué es primero, el corrupto o el corruptor?

Desgarrarse las vestiduras, echarse ceniza en la cabeza, vestirse de cilicio “verbalmente”, es lo común hoy día. Pero no se pasa de eso, palabras más, palabras menos; pero al final es lo mismo, solo palabras. No se actúa para corregir el problema. ¿Será que es así porque es algo imposible de corregir? Lamentable fuera así, porque entonces no existe la esperanza de lograr un mejor futuro a vivir nosotros y nuestros descendientes.

Merecemos un mejor mundo en el cual vivir. Merecemos mejores oportunidades de superación personal, porque eso lleva a la superación de la familia. Y familias prósperas legal y legítimamente, serán mejores en muchos aspectos de la vida, siendo promotoras del bien común y provocando mejores sociedades, justas y equilibradas en su accionar.

El problema está en que para lograr muchas cosas básicas de la vida, las cuales son normales y naturales en su necesidad, para alcanzarlas las personas se ven obstaculizadas porque ya las poseen quienes no las merecen, quienes no tienen el conocimiento ni la capacidad para llevarlas a cabo. Y las lograron obtener por medios y formas incorrectas que podrían incluso muchas veces caer en la ilegalidad e ilegitimidad.

La definición más sencilla para impunidad es “falta de castigo”. Cuando se cometen delitos probados, pero por miedo o soborno el juez no castiga dando sentencia, se produce la impunidad. ¿Por qué no sentencia el juez? Por la corrupción del sistema. Esta corrupción puede ser por el tráfico de influencias o amistad y por supuesto también por la entrega de dinero a cambio de …… Entonces hay impunidad por la corrupción en el sistema judicial, habiendo de igual manera corrupción por la impunidad. Porque el juez nunca es sancionado por su corrupción y no digamos el delincuente que cometió el delito pero sale libre a seguir en lo mismo y con mayor fuerza y descaro. Y si trasladamos ese mismo evento, pero con diferentes actores, situaciones y ambientes de desarrollo, es lo mismo. Esos ambientes pueden ser religiosos, políticos, empresariales, artísticos, deportivos, periodísticos, etc.

Se habla de corrupción pensando única y exclusivamente en los que ejerciendo el poder, abusan del poder mismo para su propio beneficio, el de sus familias y el de sus partidos políticos. Y de esos abundan muchos en nuestro país. Tanto de personas de derecha como de izquierda, bastando para comprobarlo recurrir a la historia de los últimos 30 años de vida de El Salvador. El problema es que los ciudadanos comunes y corrientes, olvidan muy rápido la historia, o simplemente los hay como los menores de 35 o 40 años que desconocen su propia historia nacional. Pero si hay corruptos, ¿Quiénes los corrompen?

Allí está la otra parte del problema. Las personas que por necesidad de obtener un objetivo personal, recurren al soborno para que el funcionario le de lo que necesita obtener. Soborno es “corrupción de alguien con dinero o regalos para conseguir de él una cosa, generalmente ilegal o inmoral”. Este es entonces el corruptor, siendo por tanto tan culpable como el que se dejó corromper. Tanto corrupto como corruptor merecen castigo por igual. ¿Pero, se persigue al corruptor? Bueno, por lo menos en nuestro país no he escuchado se haga.

Entonces me surge una pregunta, ¿En verdad quieren una CICIES en nuestro país? Porque emulando la CICIG en Guatemala, muchos quisieran algo así aquí, pero allá la vicepresidenta primero y el presidente después, estando ambos en funciones no pudieron “enfermarse” para ir a un hospital “privado” en lugar de ir a una prisión, y tampoco les han dado arresto domiciliar. Además ya les fueron embargados sus bienes. Funcionarios y también jueces corruptos ya están detenidos por igual. Y ahora están yendo tras los empresarios corruptores que se beneficiaron de la llamada línea de evasión de impuestos.

¿Qué es primero, el huevo o la gallina?

Dr. Francisco Gudiel

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