¿Y el cumpleañero?

¿Se imagina una celebración de nacimiento de alguien, estando ausente ese alguien que se supone es importante para uno y por ello se lo celebra?

Cuando se celebra un cumpleaños es por la estima y aprecio que se le tiene a esa persona. Se le demuestra de una y varias maneras el amor, el cariño, el aprecio o la estima que se le ha llegado a tener. Se le hace sentir importante al recordarle y celebrarle un año más de vida. El celebrado es el centro de la celebración y está presente en ella. Comparte con quienes le festejan su nacimiento.

Pero lamentable sería que el celebrado no esté presente en tales celebraciones. Ofensivo le sería ser utilizado únicamente como excusa para que los celebrantes tengan una justificación para las comidas, bebidas, regalos, alegrías, etc. El darse cuenta que todo ha sido sólo la excusa para hacer, sin importarle a nadie porque no le extrañan o reclaman su ausencia, llegaría a convertirse en algo molesto y ofensivo al final de cuentas.

Eso es lo que ocurre en la celebración llamada navidad. Y ahora que ya pasó, se puede escribir sin apasionamientos, ni sentimentalismos. Pero ¿Realmente en las fiestas y reuniones relacionadas a ese evento antes, durante y después del 24 de diciembre, está presente Jesús? De seguro en algunas personas y familias sí, pero en la gran mayoría para nada.

En la gran mayoría de personas, religiosas y fanáticas incluso algunas, Jesús no es importante en ningún momento para sus vidas. No les interesa en absoluto lo que Jesús pide y espera de cada uno de ellos. Como lo dijo El mismo en Lucas 6:46, “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. No. No hacen lo que Jesús dice. Aunque algunos digan que sí, no lo hacen. Sino, bastaría con examinar sus vidas a la luz de lo que dice La Biblia, la palabra de Dios.

¿Y por qué lo que dice La Biblia? Porque es de allí precisamente que se saca todo lo de la navidad. Entonces si usamos La Biblia para algunas situaciones, usémosla siempre para todo. Eso es honestidad. Eso es integridad.

En esa fecha pero sólo para esos días, las personas se vuelven sentimentalmente sensibles a las necesidades del ser humano. Aunque al pasar la celebración, caen de nuevo en sus hábitos fríos, simples hacia el prójimo. Eso no es honesto. Eso es religioso. Y la religión muerta y vacía, produce precisamente eso, personas muertas y vacías como seres humanos. Las personas compran y regalan, aunque internamente no se sientan realizados ni alcancen satisfacción. Es mas una costumbre que cumplir para “sentir” que es navidad. Otros beben y se embriagan, aunque en muchos casos eso provoca mas problemas que alegrías para ellos y las personas que conviven con ellos. En fin, una ausencia total de Jesús en sus vidas.

¿Y Jesús? Muchos dirán, eso es religión. No, Jesús no es una religión. Lo evangélico, lo católico sí son religión, para citar dos ejemplos de las muchas religiones que hay. Pero Jesús es una persona que ama y ha demostrado con sus hechos ese amor. Es una persona que espera relacionarse con aquellos que dicen amarle. Y en una relación se toma en cuenta la opinión y deseos de las partes involucradas. Jesús ha tomado en cuenta los nuestros. ¿Tomamos nosotros en cuenta los de El? Esa ha sido, es y será la diferencia entre unos y otros en la tierra. Jesús lo expresó muy claro en Juan 15:14 “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”

Únicamente haciendo así, celebraremos la navidad con el cumpleañero presente.

Dr. Francisco Gudiel

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