Plan De País

No es fácil ni sencillo vivir en un país que a pesar de los esfuerzos individuales de los ciudadanos y sus familias, no se alcanzan las mínimas expectativas como lo son estudio, trabajo, salud, seguridad y justicia. Cada día el ciudadano común y corriente se ve frustrado y cae en la desesperación, porque no ve cercano un mejor futuro para sí mismo y su núcleo familiar.

Unas personas ponen su esperanza en un sistema ideológico, mientras que otras lo ponen en uno distinto. Las ideas van y vienen. Los conceptos son dichos y nada mas se quedan en eso, palabras tanto de unos como de otros.  Palabras muertas y vacías porque únicamente son opiniones en el yo creo, yo siento, yo pienso. Cada quien que habla lo hace a su favor particular o de su ideología, que en algunos raya en la partidaria, pero jamás en favor del ciudadano común y corriente como somos usted y yo. Y si no, basta con escuchar y leer a los comentaristas de radio, televisión y prensa escrita, los cuales a estas alturas, ya nos tienen hartos con escucharles día tras día, hablar de lo mismo. Y leer o escuchar a los políticos …… ufffff …… ¡lo mismo! Palabras, palabras y más palabras.

Hay un dicho que dice que las palabras se las lleva el viento. También que el papel aguanta con todo. Y eso se aplica también a las redes sociales. Hoy día escribir como hablar es fácil, aunque lo que se escriba o se hable, sean necedades y tonterías. Por ello cabe hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué necesitamos para enfrentar y resolver las situaciones que se viven y sufren en el país? La respuesta lógica es: Un plan de país.

Un plan de país es la planificación de lo qué se desea alcanzar y del cómo lograrlo en beneficio de los habitantes de su territorio, incluyendo a todos y cada uno de ellos sin importar su posición social, política, económica y religiosa. Al existir ese plan de país debería ser realizado por quién esté gobernando de turno, sin importar la ideología política, ya sea de derecha o de izquierda, o cualquier otra corriente política que surgiera.

Al existir un plan de país ideado por todas los ciudadanos representados en las diferentes entidades civiles, académicas, económicas, políticas y religiosas, se tendría un RUMBO al cual irían poniendo sus esfuerzos todos y cada uno de los ciudadanos al ocupar puestos de liderazgo según su profesión y vocación. Nadie buscaría hacer algo para su bien personal o partidario político por ejemplo.  El bien común sería la meta a ser alcanzada. El plan marcaría un qué y un cómo se desea alcanzar. Con un plan de país, cualquier persona honesta y visionaria tendría un camino a seguir.  No habría confusión ni lugar al error. ¿Por qué? Porque tendría escrito el qué y el cómo, teniendo además la ciudadanía un parámetro de juzgar si se está haciendo biel o mal las cosas. Y así se podría reclamar con conocimiento de causa clara y no política fanática el por qué no se está haciendo lo debido y lo justo para lo que la persona fue electa y nombrada a un cargo de liderazgo.

Cuando se sabe de dónde se viene y hacia adonde se va, se sabe lo que se quiere, y eso mismo permite saber entonces QUE hacer. El plan de país podría ser la puerta hacia los sueños de paz y prosperidad que tanto anhelamos los ciudadanos comunes y corrientes, esté quién esté en el gobierno.

Dr. Francisco Gudiel

 

 

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