Asistir A La Iglesia

Bueno. La frase común a utilizar es esa.  Aunque realmente debería decirse, asistir al templo. La iglesia somos las personas nacidas de nuevo por la fe en Jesucristo, como nuestro salvador y señor. Y es la iglesia la que asiste al templo. Por supuesto también tenemos claro que no todos los asistentes a un templo, son iglesia. Es como recordar aquella famosa frase: “No son todos los que están, ni están todos los que son”.

¿Cómo se vuelve uno iglesia? Cuando por recibir a Jesús como su salvador personal, se muere al hombre viejo, y se da lugar al nacimiento de una nueva persona. Transformada por el amor y el poder de Dios, manifestado inicialmente al morir Jesucristo en la cruz. Es cuando reconocemos que Dios -Cristo-, se hace hombre -Jesús-, muere en nuestro lugar para llevar de esa manera, el castigo de nuestro pecado y pecados.

Por eso no todo el que asiste a un templo es iglesia. Puede ser simpatizante, o puede ir obligado, o por conveniencia, pero no por convicción como fruto de su conversión.

Por qué es necesario asistir a un templo? ¿Se puede vivir la vida cristiana sin ello? ¿Cómo o quién me indicará lo malo que sigo haciendo a pesar de haber entregado mi vida a Jesús? ¿Cómo puedo librarme del orgullo, vanagloria e incluso soberbia de creerme ser una persona buena a mis propios ojos, aunque a la vista de los demás no lo soy tan así como yo lo creo, lo pienso o lo siento?

Además, ¿Por qué asistir a un templo que está lleno de gente hipócrita? Personas que muchas veces les conocemos y por ello sabemos, viven una farsa religiosa, muerta y vacía.

Es decir, razones para no asistir y mucho menos ser parte de una congregación, abundan. Razones para no dedicar nuestro talento, capacidades, destrezas, tiempo y dinero a una organización llena de personas iguales, peores o mejores que uno; las hay de sobra. Más cuando hemos conocido de tanto sacerdote pedófilo, tanto pastor adúltero en el caso de los casados o fornicario en el caso de los solteros, por ejemplo. El abuso de autoridad llegando a crímenes es otro ejemplo. En fin, abundan situaciones como esas, unas mas graves y vergonzosas que otras.

Pero todas esas razones las podríamos tener en la familia a la cual pertenecemos, al trabajo, empresa o negocio en el cual trabajamos, escuela o universidad en la cual estudiamos. Puede ser algo igual e incluso peor en cuanto a prácticas y valores vividos y compartidos. A pesar de … y en medio de … ¡Allí seguimos! No nos vamos de allí. Continuamos siendo parte de. Lo que nos indica que no todo se resuelve con dejar de ser o dejar de asistir. Las cosas se enfrentan y se resuelven, porque eso es tener carácter. Y lo  que el mundo necesita hoy día, son personas de carácter. De tal manera que así como enfrentas y resuelves en tu familia, trabajo o lugar de estudio, así de igual forma enfrenta y resuelve en el templo -“iglesia”- a la cual perteneces, o podrías llegar a pertenecer si es que no tienes una.

La Biblia nos da razones para ello en Hebreos 10:23-25  Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca.

Las razones son claras y sencillas de entender, si se desea ser honesto para comenzar con uno mismo:

  1. Dios es fiel en las promesas hechas a sus hijos y siervos que han nacido de nuevo.
  2. La congregación es el mejor lugar para practicar el amor, las buenas obras, y ser exhortados a una mejor vida cuando hacemos lo incorrecto e incluso pecamos.
  3. Necesitamos estar fuertes, firmes y estables, el día ya sea cuando regrese Jesucristo a la tierra, o cuando llegue el día malo de la tragedia, el dolor, la pérdida, la enfermedad, la traición, etc.

Como puede ver hay excelentes y variadas razones para ser parte de una congregación. Como escribió alguien por allí: “No piense que hay gente hipócrita, bienvenido uno más.”

Aunque para ser justos, hay personas que han cambiado tanto sus vidas, que son ejemplos dignos de imitar por el fruto digno de arrepentimiento que manifiestan. De todo hay en la viña del Señor. Por eso ¡Adelante con valor y determinación!

Dr. Francisco Gudiel

 

 

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