Un Gran Pretexto

Me imagino ya se habrá dado cuenta las sandeces que se dicen desde los púlpitos cristianos, entrevistas cristianas, e incluso se leen en libros, revistas y periódicos cristianos también. Como me dijo un joven de 17 años hace días, sólo estupideces dicen y escriben los predicadores. Esa reflexión sincera y espontánea me llevó a pensar seriamente en sus palabras, analizarlas y buscar conclusiones.

Me he dado a la tarea de escuchar, ver y leer buscando corroborar las palabras de ese muchacho sincero pero molesto. Porque a su edad principia a vivir el tiempo en que se usa el cerebro, dejando de aceptar las cosas que los padres le han impuesto. A su edad tiene la opción de aceptar exactamente lo que sus padres le han enseñado, o aceptarlas pero haciéndole sus propias modificaciones y ajustes, o desechar totalmente lo que sus padres le han enseñado y crear sus propias creencias según sus conclusiones. Eso me ha hecho reflexionar.

Y la reflexión he buscado sea honesta. Por lo que tengo que aceptar que ese muchacho tiene razón en lo que piensa y dice. Por supuesto hay sus excepciones a dicho pensamiento. Honrosas excepciones de personas honestas que son predicadores, sabios que hablan lo que enseña La Biblia la palabra de Dios.

¿Qué es lo que provoca que se enseñen tantas enfermas doctrinas? Porque si hay sana doctrina, la hay enferma doctrina.  Tito 2:1 “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”  Y aquí doctrina es la instrucción, lo que es el inicio y desarrollo de un proceso, indicado paso a paso.  Por lo que si se enseña sana doctrina, habrá un cuerpo místico sano de Jesús. El cuerpo místico de Cristo es la iglesia, siendo El su cabeza.

Ahora bien es necesario comprender que La Biblia es tan amplia que da lugar a cualquier interpretación, sobre todo si se busca la conveniencia personal e incluso organizacional religiosa. Y Dios no le prohíbe al ser humano a ver, oír y pensar de acuerdo a lo que ve y oye. El cerebro humano con su capacidad de razonar lo asimilado en el ambiente, es el órgano más importante porque produce pensamientos, ideas que se convierten luego en acciones, actitudes y actividades. Pero eso sí, hay reglas de interpretación bíblica, las cuales en su conjunto se llama hermenéutica.

Hermenéutica es la ciencia de los principios que son válidos para la interpretación de una afirmación. En la teología cristiana es la ciencia de los principios en que se basa la exégesis. Y entre sus variados principios o reglas, está la del contexto. Contexto el cual es  histórico y geográfico, es social y político, es textual.

El textual tiene que ver con cada una de las palabras, frases que componen las expresiones bíblicas. Es tomar en cuenta lo que dicen los versículos anteriores y posteriores a un versículo en cuestión. Es tomar en cuenta qué dicen los capítulos anteriores y posteriores del capítulo donde se encuentra el versículo que estamos analizando. Es tomar en cuenta que dicen los libros anteriores y posteriores del capítulo donde se encuentra el versículo que estamos estudiando. Es tomar en cuenta el Antiguo y el Nuevo Testamento en su totalidad en relación al libro, capítulo, versículo que estudiamos y deseamos interpretar sanamente. Ese es el principio del contexto.

Por lo que un texto fuera de su contexto, es un gran pretexto para enseñar cualquier tontería beneficiosa a una persona u organización en particular. Y eso es exactamente lo que estamos recibiendo en muchos púlpitos, libros, entrevistas, periódicos, revistas, canciones; todas estas fuentes cristianas.

Es un grave error leer más lo que dicen los predicadores y escritores, leyendo menos lo que dice La Biblia. ¿Por qué se han perdido tanto los valores y los principios cristianos en la iglesia? Porque se está usando el púlpito para motivar a los oyentes, en lugar de exponer la palabra de Dios. Incluso los predicadores que han caído en pecados escandalosos, manipulan y engañan a sus seguidores para no ser quitados de los puestos de honor, poder y autoridad en los cuales están. La Biblia es nuestra norma máxima de fe  y conducta. Si quitamos La Biblia entre nosotros como nuestra máxima autoridad, el más listo del grupo se vuelve el jefe. Y eso es lo que ha sucedido cuando se usa un texto fuera de su contexto, se vuelve un gran pretexto para practicar o justificar los hechos pecaminosos.

Muchos predicadores no enseñan lo que dice La Biblia porque no la estudian. Ni la leen siquiera para enseñar a sus oyentes. Se limitan únicamente a repetir lo que sus líderes o coberturas les enseñan. Llevándoles muchas veces a repetir herejías como si estas fueran verdades absolutas. Y todo porque su líder y autoridad espiritual lo enseñó, aunque esa enseñanza cumpla los requisitos de  “un texto fuera de su contexto, es un gran pretexto“. Eso ha provocado que hoy día se predique más humanismo que cristianismo. En el humanismo el hombre es la fuente y centro de sí mismo y Dios únicamente es usado en los beneficios que ofrece, pero sin compromiso alguno. En el cristianismo la fuente y centro de todo es Dios, haciendo al hombre libre de sí mismo para crecer interiormente y alcanzar una mente y corazón sanos y libres, a través de Jesucristo. En el humanismo el ser humano se hace dependiente de sí mismo y de otros seres humanos. En el cristianismo el ser humano se hace dependiente de Dios y libre de otros seres humanos.

Recordemos las palabras de Jesús dichas a los saduceos. Marcos 12:24 “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?”.

Dr. Francisco Gudiel

 

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