¡Una Sociedad Superflua!

Superflua significa que no cumple ni desempeña una función. Por su etimología es una palabra compuesta: Super, es decir, por encima; y fluir.

Si lo aplicamos a la sociedad en la cual se vive hoy día, se diría que es una sociedad que vive el día a día sin trabajar en absoluto por el mañana, por el después de en las áreas más importantes de la vida.

Muchos se han desenfocado de su razón para estar en el mundo. Han perdido la visión de desarrollo y crecimiento personal, con el propósito de  llegar a ser servidores en función del crecimiento y bien común. Siendo entonces lo único que les interesa es el disfrutar el momento placentero temporal y pasajero del día. Se han olvidado del resto de personas que les rodean. El egocentrismo les gobierna.

Por supuesto hay seres humanos muy sensibles al dolor de los demás, y al mismo tiempo son responsables en sus deberes y responsabilidades sociales. Siendo muy pocos que lo hacen con amor y responsabilidad, no como muchos otros por bajar impuestos a pagar, o para hacerse publicidad, lo cual no es malo por supuesto, pero podría desenfocar al dador y hacedor en la razón humana del bien común. Es precisamente allí donde radica el problema real y verdadero de la sociedad en la cual por hoy tenemos y en la cual vivimos.

El pensar únicamente en la diversión sin tomar en cuenta para nada a Dios ha abierto puertas de libertinaje. La sociedad ha confundido libertad con libertinaje. Libertad es respetar a los demás, asumiendo la responsabilidad de lo que decimos y hacemos. Libertinaje es hacer y hablar sin importar los demás, y sin asumir responsabilidad por nada.

¿Le viene a su mente alguien que conoce? O en el peor de los casos, ¿Es usted esa persona? ¿Y que podemos agregar en cuanto tomar o no en cuenta a Dios? Porque si se desenfoca de su relación con Dios, no le queda nada para frenar sus actos y palabras, cayendo entonces en libertinaje.

Podemos ser “buenas personas” en lo que nos y con quien nos conviene. Pero eso nos hace ser hipócritas y caer en la mentira diaria. Eso nos hace caer en buscar mantener una buena apariencia, una buena reputación, aunque la realidad que vivimos sea otra totalmente opuesta. Allí es donde buscamos que los demás sepan dónde andamos de paseo, qué comemos y dónde, qué vestimos, quiénes son nuestros amigos y conocidos. Cosas importantes en cierto modo y medida, pero carentes de valor verdadero en cuanto a nuestra real vida.

Superflua sociedad porque nos interesa únicamente que los demás “crean” lo exitosos y felices que somos, al ver lo que permitimos vean y publicamos. Y las redes sociales se han convertido para lucir nuestros “éxitos y felicidad”, cuando en realidad no hemos dejado de ser temerosos y hasta muy posiblemente cobardes.

La Biblia, la palabra de Dios, lo dice así: Hageo 1:6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

Le ponemos mas atención a la reputación que a nuestra realidad. Trabajamos por la reputación, que es únicamente lo que los demás piensan y creen acerca de nosotros, aunque no sea totalmente cierta ni real. Buscamos aparentar más que vivir la verdad. Eso nos hace personas superfluas, vacías que llenamos con cualquier persona, cosa, lugar y logro, sin tomar en cuenta si todo ellos contribuye a nuestro desarrollo y éxito permanente, Nos hemos ido por lo temporal, dejando a un lado lo permanente. Sufrimos en silencio y en forma aislada, solitarios, angustiados, desesperados, sin ser felices realmente.

Dejemos de buscar las apariencias. Mejor trabajemos con nuestras debilidades y amenazas personales. Crezcamos en nuestro ser interior, para que al desarrollarnos como seres humanos, demos a luz nueva vida en existencia real y auténtica, sin mentir ni aparentar.

Tome en cuenta lo siguiente para reorientar la barca de su vida a un nuevo y seguro puerto: “Dime lo que aparentas, y te diré de lo que careces.” Trabaje arduamente en aquellas áreas y aspectos personales de su vida. Corrija a tiempo y aún si es ya fuera de tiempo. Usted puede hacerlo. Eso sí busque a Dios para que El le de sabiduría y entendimiento a aplicar en cada una de esas áreas a cambiar y mejor.

Salmos 56:4 En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?

Apóstol Francisco Gudiel

Una respuesta a “¡Una Sociedad Superflua!”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *