Decisiones Determinantes

Cualquier cosa o situación en la vida: Todo comenzó con una decisión.

Y si analizamos con sinceridad y responsabilidad, nada carece en su inicio de una decisión personal. Por lo que no podemos y mucho menos debemos, echarle a alguien más la culpa de nuestras decisiones.

Somos los únicos responsables de lo que hoy somos, lo que tenemos y donde estamos.

Pero entendamos primero, ¿Qué es una decisión? Los expertos definen a la decisión como el resultado de un proceso mental-cognitivo de una persona o de un grupo de individuos. Se conoce como toma de decisiones al proceso que consiste en concretar la elección entre distintas alternativas.

Interesante ¿Verdad que sí? Porque entender qué es un proceso, nos abre la comprensión que no es algo inmediato, sin análisis de dos o más alternativas. Además que lleva un tiempo, entre el inicio del análisis y la toma de decisión.

En la vida todos hemos tomado decisiones. Unas buenas y otras malas. Unas sabias y otras tontas. El resultado de cada una de ellas nos dicen si fueron buenas o malas, sabias o tontas. Pero que las hemos tomado, sí lo hemos hecho ya sea para nuestro bien o nuestro mal. Por supuesto nunca dejaremos de tomarlas a pesar de las diversas experiencias.

Porque cada fracaso o éxito en la toma de una decisión, nos ha dejado una lección para la vida. Hemos aprendido la lección, hoy somos más sabios e inteligentes que antes. Así es la vida. Hermosa vida la que Dios nos ha dado. ¡Vida adelante con valor y determinación!

Cabe decir que hay una forma segura de tomar mejores decisiones. Además de darse el tiempo en analizar entre más de una alternativa. Y esa forma segura es tomar a Dios en cuenta en el proceso del análisis de las alternativas que se nos presentan.

Dios nos creó con un propósito. Y ese propósito es el diseño original para cada uno de nosotros al venir a la tierra. Propósito que nace en la mente y corazón de Dios. Propósito del cual somos responsables de que se cumpla a cabalidad.

«Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos
Salmos 138:8

Porque somos el resultado de su mente y corazón, nos creó con un propósito. Dios nos creó a cada uno con una razón determinada, y esa razón es el por qué de nuestra existencia. Existencia que el enemigo, el diablo, tratará desviar a otro propósito ajeno al de Dios. Y con ello buscar nuestro fracaso, derrota y frustración.

Pero podemos mantenernos fuertes, firmes y estables en el propósito de Dios. Ese fue el caso de Pablo de quien podemos tomar ejemplo «Después de haber estado allí tres meses, y siéndole puestas asechanzas por los judíos para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia.» Hechos 20:3

¿Cómo? Haciendo exactamente lo que Dios pide y espera hagamos en base a nuestro diseño.

Pero ¿Cómo hacemos exactamente lo que Dios pode y espera? Tomando sabias y buenas decisiones.

Y aquí cobran importancia: La oración íntima y personal. La lectura y estudio de Su palabra La Biblia. Y la consejería de los ministros y siervos de Dios bajo los cuales estamos cubiertos espiritualmente.

No hay excusa alguna para no tomar sabias y buenas decisiones, para vivir sabias y buenas vidas.

Podemos lograr vidas exitosas a pesar de … y en medio de … ¡A tomar decisiones creyendo, confiando y esperando en Dios!

Apóstol Dr. Francisco Gudiel

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