Una Familia Fortalecida

El Covid-19 ha traído al mundo cambios muy radicales. Desde el niño más pequeño hasta para el viejo mas longevo, todo ha cambiado. Y por supuesto aun falta mucho más por cambiar. Debemos prepararnos mental y emocionalmente para lo que viene en los próximos meses, o inclusive años.

Los cambios llegan algunos para ser pasajeros, y otros para quedarse. Es aquí donde el ingenio y la inteligencia debe ser puesta en actividad para sacar el mejor provecho y además  limitar o eliminar el efecto dañino, si lo hubiese.

El confinamiento en las casas decretado por los gobiernos, tiene su propósito. El cual por lo menos en El Salvador, vemos sus excelentes resultados. En lo sanitario ha sido excelente el fruto. Pero también podemos aprovechar el encierro en casa rodeados de la familia, buscando otro propósito importante.

A la pregunta ¿Cómo está su familia?, su repuesta rápida de seguro será: Bien. Y ojalá así sea, por su bien y el de cada uno de los miembros de su familia.

El problema que vive el mundo es familiar, realmente es la falta de tener una familia unida y dispuesta a luchar cada uno de sus miembros, los unos por los otros. El egoísmo ha invadido al ser humano y por consiguiente, a la familia.

Hay tantas familias, o mejor dicho casas, carentes de amor, armonía, colaboración y apoyo. Digo casas porque allí viven. Allí duermen, se asean, se cambian ropa, y donde ocasionalmente comen. Pero aparte de eso no hay mas que eso, careciendo de una relación interpersonal con interés los unos por los otros. A veces  la responsabilidad económica cuando esta existe, es lo único común entre todos. La soledad es fuerte, impulsando a muchos al aislamiento.

Pero ahora con el encierro domiciliar en el combate al Covid-19, se puede aprovechar para solventar esta desintegración familiar. Aunque por supuesto, si no se sabe manejar y enfrentar el encierro, los problemas se pueden volver mucho mas grandes y agudos.

Usted ama a su familia. A pesar de … y en medio de … Incluso se siente ofendido y lastimado por eso mismo, porque les ama y le ha dolido lo que hicieron o no hicieron por usted, o lo que dijeron o no dijeron de usted. Pero es el momento de enfrentar y resolver todo, buscando la unidad y fortaleza de la familia. Una persona con una familia unida, es alguien fuerte, firme y estable. Es segura y determinante, enfrentando los problemas normales de la vida con apoyo y sabiduría. Tiene mas oportunidades para salir avante y alcanzar sus sueños. Y es allí donde hay que aprovechar esta oportunidad a que nos ha llevado esta situación del virus,

¿Será que su familia tiene solución? Puede que usted piense después de tantos días encerrados, que esto no es posible. Es muy probable por el tamaño pequeño de la casa, la falta de comodidad climática, la presión financiera por la falta de actividad económica, etc., el ambiente emocional y sentimental esté llegando a su nivel más alto de contienda e inconformidad. El encierro produce aburrimiento, cansancio de la inactividad, depresión, enojo, tristeza. Y así nadie está dispuesto a tolerar a nadie nada. Y si a eso le suma lo disfuncional de la familia, todo es un polvorín a punto de estallar, si es que no ha estallado ya.

Pero no se desanime. No se preocupe. Su familia tiene la solución, lo tienen todo a su favor para vencer y salir adelante con éxito.

Lo primero, perdonarse mutuamente entre sí todos y cada uno de los miembros de la familia. Todos y cada uno tienen una menor o mayor cantidad de responsabilidad en las situaciones desagradables que han vivido. Nadie está exento no de culpa, sino de responsabilidad. Así que venciendo el orgullo y la soberbia de cada quien, perdónense unos a otros.

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:31-32

Lo segundo, saludarse y hablarse cada vez que se encuentren dentro de la casa. Y por supuesto, apartar el tiempo necesario para entablar pláticas que les permitan ir uniéndose cada vez más y más. Eso dará lugar a pedir y dar el perdón tan necesario y útil para sanar las mentes y corazones afectados.

Lo tercero, iniciar actividades juntos como el hacer una comida por ejemplo. También jugar algún juego de sala, elaborar un plan de modificar o remodelar la casa, arreglar las plantas y el jardín, etc. Hay tantas cosas que se pueden hacer como familia. Lo importante es reiniciar la relación perdida o deteriorada y hacerla fuerte, firme y estable como un día lo fue.

Recuerde y no lo olvide: Perdonar el pasado y estar dispuesto a amarse de nuevo, es el principio de todo. ¡Aproveche el tiempo de estar juntos tantos días! Todo ayuda a bien, no habiendo nada que sea malo o negativo cuando estamos en los planes y manos de Dios.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

Apóstol Dr. Francisco Gudiel

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