¿De Quién Dependemos?

Excelente pregunta en estos momentos de carencia de liquidez, como resultado de la paralización de los trabajos por el cierre de empresas y negocios, en razón del efecto de la cuarentena por Covid-19.

Unos tienen sus contratos suspendidos, es decir no han sido despedidos, pero no reciben salario alguno. Otros propietarios de pequeños negocios, no han podido trabajar y por lo mismo han dejado de percibir ingresos. Y algunos más en el peor de los casos han sido despedidos.

Si no hay dinero, no hay comida básicamente. Tampoco dinero para cumplir los compromisos financieros. Y es cuando llega la angustia y cunde la desesperación.

Pero ¿De quién dependemos para vivir? Si dependemos  nada mas de nosotros mismos en lo que somos, tenemos y hacemos, definitivamente estamos muy mal. Porque como humanos al igual que la vida misma, somos vulnerables y temporales. Cosas muy pequeñas pueden dañarnos y destruirnos.

Romanos_9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Uno puede querer e incluso además puede correr, es decir hacer, para lograrlo. Pero es un poder limitado que en cualquier momento puede desaparecer o estancarse ya sea por una situación u otra. No, no podemos depender únicamente de nosotros mismos.

Necesitamos depender de Dios al 100%, sabiendo que El utilizará lo que somos, lo que tenemos y dónde estamos, para que no carezcamos absolutamente de nada. Nadie carece de carisma, talentos e incluso dones para avanzar y hacer realidad sus sueños y ambiciones. Todo es posible ya que somos capaces y Dios está con nosotros, sabiendo nuestra condición.

Salmos 103:14 Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.

No dependemos de nuestros recursos por muchos que estos sean. Dependemos totalmente de la fuente de nuestros recursos: Dios mismo. El no falla. El es fiel perpetuamente, aun cuando permite una catástrofe a nuestra vida, porque El la permite con el propósito de nuestro bien y crecimiento.

Somos lo que somos porque Dios ha permitido hayamos superado las adversidades que se nos han presentado en el camino diario. Tenemos lo que tenemos porque Dios ha tocado personas y abierto puertas para nuestra capacidad de adquisición. Estamos donde estamos porque Dios ha puesto gracia y favor para con nosotros en muchas personas alrededor.

¿Entonces por qué temer al día de mañana? Dios es mi fuente. El es mi origen, en El surge mi razón de ser. Hay un propósito en Dios para mi existencia. Existo por algo, no soy un accidente o una casualidad. Entonces, si Dios dispuso ponerme en la tierra, El proveerá cada una de mis necesidades. Porque debe cumplirse mi propósito. De su provisión depende el cumplimiento de mi propósito. El es mi proveedor, El es mi fuente.

No dependo de lo que soy, de lo que tengo, ni donde estoy. Dependo y espero todo de Dios. Y es cuando creo y se cumple en mi vida y de los míos todas y cada una de las promesas de Dios.

Mateo 6:19-21 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Apóstol Dr. Francisco Gudiel

 

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